Esta maravillosa costa de la provincia de Girona que abarca desde la desembocadura del río Tordera hasta la frontera con Francia. Fué bautizada por primera vez con este nombre por el periodista gerundense Ferran Agulló en un artículo publicado en 1908 en el diario “La veu de Catalunya” en Barcelona. Este nombre no podía ser más acertado ya que resalta con precisión la calidad principal de esta abrupta costa, llena de acantilados, vegetación salvaje donde la naturaleza casi se sumerge en el azul del mar e infinitas calas y calitas de arena dorada. Es en el recorrido de este entorno natural tan peculiar donde encontramos algunos de los pueblos con más encanto de Catalunya. Pequeños pueblos de pescadores y de gran tradición marinera que poco a poco se han visto captados por la llegada masiva de turistas de todo el mundo en la búsqueda de sus secretos mejor guardados.

Tierra de acogida, estas playas han sido cobijo de muchos personajes famosos, escritores, pintores,…etc. que han encontrado en los paisajes de la Costa Brava la fuente de inspiración más anhelada. El mismo Salvador Dalí, genio del surrealismo y natural de Figueres, fijó su residencia de descanso entre el Castillo de Púbol y Cadaqués.

Tampoco nos podemos olvidar de la gran riqueza gastronómica que nos ofrece esta costa del litoral catalán. No sólo es el origen de los productos más apreciados de nuestra tierra, como la gamba de Palamós, la cuajada de Fonteta o el arroz de Pals, sino que además puede hacer gala de tener en sus dominios el mejor restaurante del mundo: El Celler de Can Roca, dirigido por los hermanos Roca en Taialá, Girona.

Sin duda la Costa Brava es un gran contraste de sensaciones, paisajes y emociones dentro del marco de un entorno exclusivo que no deja indiferente al que lo visita.